Ojos rojos, un problema de todos
Aunque no te guste escucharlo debo decirlo: Suele suceder. Tomas la mejor fotografía de tu vida y cuando ves el resultado, los ojos de los protagonistas se ven rojos. Nos ha ocurrido a todos en algún momento. Y eso que has elegido la opción que evita este molesto inconveniente.
Por si no están al tanto, este defecto aparece por la reflexión de la luz del flash en la retina de los ojos, que normalmente está llena de vasos sanguíneos. Cuando las condiciones de iluminación son bajas y la pupila está muy dilatada, la luz del flash rebota en la retina y refleja la luz directamente sobre el objetivo. Por suerte, los que hacen uso de un flash externo pueden optar por algunos trucos que ayudan a mejorar este problema tan común. Paso a contarles. Una opción es separar el flash de la cámara y pedirle a las personas que miren a un objeto cercano –tu dedo es una gran opción- pero no directamente a la cámara. Otro buen recurso es el de evitar apuntar el flash directamente a la cara de los protagonistas de la foto. Si estás en interiores, gíralo hacia el techo. En exteriores, busca algo de ángulo con la cámara para propinar un efecto parecido.
Si tienes una cámara con flash incorporado, el tema se dificulta. No te olvides de utilizar el modo de flash de reducción de ojos rojos, pues esta opción hace que la cámara lance ráfagas de luz antes de capturar la foto con el fin de cerrar la pupila y reducir la superficie de reflexión de la retina.
Vía:Dzoom
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