25Ene 08

Isabel Muñoz y su exposición sobre las maras salvadoreñas

 La tinta tatúa la piel con marcas que llevarán de por vida y que hablan de su pertenencia, su rango, sus crímenes. Esos hombres que fotografiados parecen modelos pintados para la ocasión no son más que pandilleros salvadoreños, pertenecientes a las maras que azotan el país centroamericano. Esos hombres se encuentran privados de su libertad y fue la arriesgada fotógrafa Isabel Muñoz quien se animó a fotografiarlos tras las rejas para, así, contar sus historias a partir de dos claves en las vidas de los mareros: sus tatuajes y su familia.

Así, la muestra “Maras. La cultura de la violencia” podrá apreciarse en el Centro Andaluz de Fotografías hasta el día 9 de marzo de este año. De este modo, los interesados en conocer un poco más de estas peligrosas pandillas de El Salvador que se enfrentan entre sí para manejar negocios ilegales varios podrán hacerlo a través de estas imágenes. Para ello Muñoz decidió dividir la exposición en tres series: la primera a base de retratos en blanco y negro, la segunda conformada por imágenes a color de los hombres en la cárcel y, por último, con fotografías de los mareros juntos a sus familias. Cabe destacar que todas las instantáneas son de gran formato y en las que se  ha utilizado la técnica de platinotipia para lograr un tono y una textura inigualable.

Piel tatuada, familias, cárceles, delito, violencia y muerte. Eso son las maras, esas que Isabel Muñoz supo retratar con una belleza muy lejana a la cruel realidad que se vive en El Salvador.

Vïa: El Cultural



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