La Mona Lisa, maestra de la fotografía de retrato
La Mona Lisa es uno de los grandes íconos de la pintura. Esta obra de Leonardo Da Vinci es quizá el cuadro más conocido del mundo pero además de una obra de arte de prestigio también puede ser tomada en cuenta a la hora de ahondar en la técnica fotográfica.
Un post de la Digital Photography School tomó a este cuadro como base para lo que titulo “Lo que la Mona Lisa puede enseñarnos sobre fotografías de retratos”. Allí enumeran una serie de datos a partir de los cuales es posible analizar a la mujer del cuadro para aprender más acerca de la fotografía de retrato. Para hacerlo el autor del blog se basó en diferentes aspectos como la composición, la postura, el fondo, la luz, la ropa y el uso de elementos para enmarcar el retrato.
En lo que hace al primer punto, la composición del cuadro es piramidal, es decir que la protagonista yace como una pirámide, mucho más ancha la base que la cima. La postura, entre tanto, es bastante rígida, quizá debido a la época. A partir de este dato es posible descifrar que sí, cuanto más relajada sea la relación del protagonista de la foto con el fotógrafo mucho mejor. Otro importante ítem es el fondo, en este caso Leonardo consiguió un equilibro entre el fondo y el retrato pues el fondo no distrae de él. En lo que hace a la luz, los expertos afirman que el uso que ha hecho de la luz es espectacular, logrando un efecto de tres dimensiones a través de las sombras al tiempo que las partes más importantes del retrato (cara y manos) están más iluminadas. La ropa ocupa también un lugar importante, por un lado vemos una ausencia de collares y por el otro ropa oscura, lo cual en conjunto permite que la cara resalte. Por último tenemos el uso de elementos y aquí es donde Leonardo ayuda a destacar el retrato con elementos externos.
Vía: Xatakafoto
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